ACCIONES REALES Y ACCIONES PERSONALES: ENTENDER LA DIFERENCIA QUE PUEDE CAMBIAR UN JUICIO

¿Qué son las acciones reales y personales?

ACCIONES REALES Y ACCIONES PERSONALES

En el vasto universo del derecho civil, existen conceptos que parecen sencillos a primera vista pero que tienen implicaciones procesales profundas. Entre ellos, uno de los más decisivos es la distinción entre acciones reales y acciones personales.

Las acciones reales derivan directamente de derechos reales, como la propiedad, la posesión, el usufructo, entre otros. Estas acciones están orientadas a proteger un derecho que recae sobre una cosa, y lo más relevante: son oponibles a terceros. Por ejemplo, si alguien irrumpe en una propiedad que no le pertenece, el titular puede ejercer una acción real para recuperarla, sin importar si existe o no relación previa con esa persona.

Por otro lado, las acciones personales emergen de una relación jurídica entre personas, típicamente derivada de un contrato, como un arrendamiento, mutuo o comodato. Estas acciones no se dirigen contra el mundo entero, sino únicamente contra la persona con quien se ha contraído una obligación.

Desde mi punto de vista, la distinción entre acciones reales y personales es de las más importantes en el derecho civil, en virtud de que su distinción en juicio puede marcar la diferencia entre ganar o perder un juicio.


Fundamentos jurídicos: ¿de dónde surgen estas acciones?

Para comprender su naturaleza, es fundamental tener en cuenta su origen:

  • Acción real: Se basa en un derecho que recae directamente sobre una cosa (ius in re). El propietario, por ejemplo, tiene la facultad de ejercer todas las defensas jurídicas necesarias para proteger su derecho frente a cualquier tercero.
  • Acción personal: Proviene de un vínculo obligacional. La fuente puede ser un contrato, un acto ilícito o cualquier hecho que genere deberes entre personas. Aquí, el derecho no recae sobre una cosa, sino sobre una conducta que debe realizar otra persona.

Este origen es esencial porque condiciona quién puede ser demandado y cómo debe llevarse el proceso judicial, afectando desde la legitimación pasiva hasta el tipo de pruebas requeridas.


Diferencias clave entre acción real y personal

Aunque en teoría su diferencia es clara, en la práctica jurídica suele haber confusión. Veamos las diferencias principales:

CaracterísticaAcción RealAcción Personal
OrigenDerecho realRelación jurídica personal
Legitimación pasivaCualquier tercero que afecte el derecho realSolo la persona obligada en la relación jurídica
ObjetoUna cosa específica (mueble o inmueble)Una conducta o prestación (dar, hacer o no hacer)
OponibilidadErga omnes (frente a todos)Inter partes (solo entre las partes)
Ejemplo clásicoAcción reivindicatoria de propiedadAcción de cumplimiento de contrato

Uno de los errores más comunes que me ha tocado ver en juzgados es que se intenta una acción real cuando corresponde una de índole personal.


Ejemplos prácticos en derecho civil

Acción Real – Reivindicación de Propiedad

Imagina que alguien irrumpe en tu propiedad sin tener ningún contrato o permiso contigo. En este caso, no hay relación personal, por lo que ejercitar una acción real reivindicatoria es lo procedente.

Acción Personal – Rescisión de Comodato

Ahora bien, si prestaste una casa para habitarla sin cobrar renta (comodato) y quieres recuperarla, tu relación es estrictamente contractual y personal. Por tanto, la acción que corresponde es la rescisión del comodato.

El problema viene cuando se busca la rescisión de este comodato y en lugar de ejercer la acción personal, se intenta una acción real de tipo reivindicatoria. Cuando este tipo de situaciones sucede, lo más común es que la parte actora pierda el proceso.


Errores comunes en la práctica judicial

Uno de los errores más frecuentes –y costosos– en la práctica civil es confundir el tipo de acción a ejercitar. Este fallo puede resultar en:

  • Improcedencia de la demanda.
  • Desestimación por falta de legitimación pasiva.
  • Violación al debido proceso, lo cual puede dar lugar incluso a amparos exitosos por parte de la defensa.

Siempre que exista una relación personal deberá optarse por una acción personal y cuando no se deberá optar por la acción real ya que cada uno de los procesos es diferente por cuánto a la vía y el proceso en general, por lo que en estos casos se opta por proteger el derecho al debido proceso del demandado.


Importancia de elegir correctamente la acción

El impacto procesal de una mala elección no solo se limita a perder el juicio. También puede:

  • Generar costas innecesarias.
  • Afectar la reputación profesional del abogado.
  • Dilatar la resolución del conflicto.

Por eso, es indispensable para cualquier abogado civilista dominar esta diferencia. La forma más eficaz de hacerlo es siempre plantearse lo siguiente antes de presentar una demanda:

  1. ¿Hay una relación contractual previa?
  2. ¿Se trata de un derecho sobre una cosa o de una conducta a exigir?
  3. ¿Quién es el sujeto que debe responder legalmente?

Responder correctamente a estas preguntas puede marcar el destino del juicio.


Medios preparatorios: herramienta para no equivocarse

Hay situaciones donde la naturaleza de la posesión o la relación jurídica no es clara. Aquí es donde entran los medios preparatorios a juicio.

Siempre recomiendo se inicien medios preparatorios a juicio para que se mande llamar al poseedor y declare ante la autoridad cuál es la causa de su posesión, para que de esta manera ya se pueda encauzar el juicio en una acción real o una acción personal.

Estos medios permiten al juzgador y al demandante determinar si se trata de una ocupación injustificada (acción real) o de una tenencia derivada de una relación contractual (acción personal).


Consecuencias procesales de una mala elección

La elección equivocada de la acción puede provocar que:

  • El demandado oponga excepciones procesales válidas (incompetencia, falta de acción, indebida vía).
  • El tribunal deseche la demanda desde el inicio.
  • El proceso se vea viciado, incluso después de años de trámite, por haber partido de una base equivocada.

Además, genera una pérdida de tiempo y recursos valiosos tanto para la parte actora como para el sistema de justicia en su conjunto.


Reflexión final sobre su correcta aplicación

Dominar la diferencia entre acciones reales y personales es una competencia esencial para todo abogado litigante en materia civil. No se trata solo de saber definiciones, sino de entender las consecuencias prácticas de elegir una u otra vía.

Este tema es importante ya que uno de los errores más comunes que me ha tocado ver en juzgados es que se intenta una acción real cuando corresponde una de índole personal…

Cada caso requiere análisis, estrategia y comprensión legal. Como profesionales del derecho, nuestra responsabilidad no solo es litigar, sino litigar bien.

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